viernes, 14 de mayo de 2010

Los Cuatro Acuerdos del Dr. Miguel Ruiz

Que bueno verl@s por aquí mis muy estimad@s lectoræs.  En esta ocasión les haré un resumen súper ejecutivo de un libro que me ha parecido genial Los Cuatro Acuerdos, de Don Miguel Ruiz.  En este ensayo, el autor nos da una visión particular de la vida – basada en la sabiduría tolteca – que, de ser practicada, sin duda nos llevará a alcanzar una armonía y un equilibrio interno que parecen imposibles de lograr en un mundo tan agitado como en el que vivimos.  Desde luego, no escribiré textualmente lo que dice en el libro, sino lo que interpreté yo desde mi experiencia personal.  Por lo tanto, sugiero enormemente – si les gusta el contenido del artículo – que adquieran el libro, pues es dinero bien invertido.

Vayamos entonces al grano.  La introducción intenta hacer que veamos un poco hacia nosotros mismos y que nos demos cuenta de cuántas veces hemos aceptado las palabras de alguien más como una verdad, desconociéndonos nosotros mismos en el proceso y realizando un acuerdo mental con una opinión foránea que creemos totalmente válida.  Pasa con todas las personas y estructuras sociales que nos rodean y pueden hacernos caer en abismos muy profundos o impulsarnos a volar más allá de los límites de nuestro pensamiento.  Nos hacemos un sistema de creencias que usamos como código para evaluar las situaciones por las cuales atravesamos.  Me dijeron que soy alérgico al pescado, me dijeron que soy fe@, me dijeron que soy lind@, etcétera.  Nos lo dijeron, estuvimos de acuerdo y a partir de ese mismo momento comenzamos a comportarnos como si fuéramos alérgic@s, o fe@s, o lind@s.  <por esta misma razón lo que debemos hacer antes de comenzar a establecer nuestros cuatro nuevos acuerdos es tratar de romper con nuestros propios esquemas y ser vasos vacíos a la hora de aprender.  Dejar los prejuicios, opiniones formadas y todo lo demás de lado cuando nos dispongamos a aprender, a conocer, a experimentar.

Pasado este punto, nos movemos a través de las páginas a conocer los acuerdos, los cuales son:

  1. Se impecable con tus palabras: la palabra tiene un poder inmenso.  Puede generar en otros toda la gama de sentimientos conocidos, no sólo por la palabra misma sino por la entonación y el momento en el cual se usen.  Por ende, debemos ser siempre franc@s, sutiles y cariños@s con nuestras palabras dirigidas a l@s demás.  Igual que con la violencia física, la violencia verbal sólo genera más violencia, acuerdos negativos y arrepentimiento en la mayoría de los casos.  En lugar de gritar, humillar, insultar, ofender y maldecir; dediquémonos mejor a susurrar, aupar, elogiar, acariciar, bendecir y abrazar con nuestras palabras.
  2. No te tomes nada personal:  así como yo aclaré que lo que escribo aquí es lo que absorbí del libro y procesé a través de mi propio sistema de creencias y experiencias, cada cosa que alguien nos diga – sea buena o mala – va a estar influenciada en su totalidad por las circunstancias, la percepción y las creencias y experiencias de quien nos habla.  Por ello, no debemos tomarnos nada personal.  En muchos casos, una explosión de furia frente a nosotros no significa que nosotros seamos los responsables de ella.  Estrés, un mal día, en temperamento volátil…  ¿Somos responsables de algo de eso?  Pues claro que no y, por lo tanto, una respuesta teñida de estos matices no puede ser tomada como una verdad.  Igualmente, cuando nuestra madre nos dice que parecemos protagonistas de novela venezolana, no debemos dar demasiado crédito a sus palabras, pues obviamente están llenas de amor y son, desde luego, muy poco objetivas.
  3. No supongas nada:  en mis propias palabras, la suposición es la madre de los mayores malos entendidos de la historia universal y, seguramente, de la mayoría de los de nuestra propia historia personal.  Cuando suponemos, dejamos los hechos en la pista y mandamos a volar la imaginación.  Los temores se meten en medio y, listo, se crea la bomba de tiempo perfecta para que un detalle insignificante cree una explosión emotiva que genere gritos, insultos y demás elementos estridentes en las palabras que decimos.
  4. Haz siempre lo mejor:  cada vez que hagas algo, hazlo con el corazón, entrégate en cuerpo y alma a la tarea y nunca nadie podrá criticarte – ni siquiera tú mismo@ – que hayas conseguido o no la meta propuesta.  100% es lo que debes entregar de ti.  Y si haces lo que amas, o lo que quieres hacer, dar ese 100% no te costará nada porque lo harás de pleno agrado porque quieres hacerlo, no tienes que hacerlo.

Eso es lo que aprendí del libro – muy muy condensado…  Por lo menos las dos primeras veces que lo leí.  Seguramente cuando lo lea de nuevo, sacaré más y más información.  Por lo pronto l@s dejo con estos acuerdos que me han resultado muy valiosos y aplicables a la vida.  Nadie – ni Don Miguel Ruiz – espera que el cambio sea inmediato, sin embargo él mismo nos pide que demos el 100% de nosotros para tratar de mantener estos acuerdos cada día de nuevo aunque hayamos fallado en algún momento.

Palabras de Sabiduría:

Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo
y no en el resultado.
Un esfuerzo total es una victoria completa.

Mahatma Gandhi

1 comentario:

  1. Muy bueno, de verdad, sobre todo eso del poder de las palabras...

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