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jueves, 27 de marzo de 2014

Mi vida fuera de Venezuela – Semana 2

Des Moines

Termina la semana y con ella mi entrenamiento. Hoy es sábado, 3 de Marzo de 2014. Me levanto a las 7 de la mañana para asegurarme de que no se quede nada en el hotel, de estar a tiempo en el aeropuerto y de revisar doble todos los papeles que debo tener a mano. Pronto se hace muy real el hecho de que voy a volar al sitio que de ahora en adelante llamaré hogar, por lo menos durante unos años.

Des Moines resultó ser un pueblo (más bien una ciudad pequeña para mi experiencia) hermoso, tranquilo y con gente acogedora. La calidad de servicio que ofrecen en cada establecimiento, desde una estación de servicio hasta un restaurant es asombrosa. La gente se interesa por el bienestar de cada uno de sus clientes. Los saludos en la calle, centros comerciales, en la oficina son agradables y suelen ir acompañados de una sonrisa.

Claro, no todo es bueno. En tan sólo dos semanas en Des Moines me di cuenta de que hay áreas de la ciudad cuyos negocios seguramente se mueven con la estación del año. Un centro de tiendas completamente cerrado y con sólo un negocio abierto habla por sí solo. Un día me asomo a la ventana de la habitación y veo un hermoso día soleado. Es el primer día de la primavera. Pienso, ya no debo necesitar franela, camisa, sweater y chaqueta, seguramente camisa chaqueta deben bastar. No llevo los guantes para salir ni el pasamontañas. Al salir, me doy cuenta de mi error. A pesar del radiante sol, una brisa helada recorre el ambiente. Reviso la temperatura en el celular… Anuncia un, nada cálido, –2C. Y me han dicho que yo agarré los días menos fríos del invierno. Igualmente me comentaron que en verano la temperatura podía llegar a unos 40C. Francamente me asombra la organización que hay que tener con semejantes condiciones, pero existe y la gente vive tranquila adaptándose al clima.

Algunos compañeros de trabajo que vienen de Costa Rica me hablan de lo cara que es la vida allá y luego de lo cara que es la vida en Des Moines… Sin comentarios. Habiendo vivido 38 años en Caracas (la sexta ciudad más costosa del mundo) la accesibilidad de los productos, la calidad y el estilo de vida hacen que me parezca más bien un sitio que no es económico, pero tampoco es costoso. Claro está que los precios fluctúan según el producto que uno busque, mientras que la tecnología es un tanto más económica acá (en Des Moines), los alimentos son más económicos en Costa Rica.

Por otro lado, la vida nocturna en Des Moines parece escasa. Sin embargo hay diversión familiar en cantidad suficiente (a mi parecer). Eso pudiera ser un problema para quién quiera vivir de bar en bar, sin embargo, para quien busque una vida más tranquila con la calma del campo y las comodidades de la ciudad, Des Moines pudiera ser un buen destino.

Con las maletas ya preparadas, una vez más, me dispongo a despedirme de esta ciudad que me diera alojamiento durante dos semanas. Puedo decir que algo de mí se quedó prendado de esta hermosa ciudad.

A Volar De Nuevo

Camino al aeropuerto veo cómo las aves que se fueran con la llegada del invierno regresan y hacen un hermoso espectáculo volando, realizando piruetas y todas clases de formas en una formación que pareciera ajustarse a las curvas de una pared de viento invisible.

En el aeropuerto me bajo del taxi que conducía un personaje como salido de un capítulo de los “Dukes of Hazard”. Muy amable y conversador. Una vez más el frío me golpea mientras bajo las maletas y me dispongo a entrar. Todo en favor de no derretirme cuando llegue a Costa Rica.

Chequeo pasaje y maletas, eventualmente abordo el avión y me doy cuenta de lo cerca que estoy en este momento de esa nueva vida que estoy comenzando. Me doy cuenta de que esta noche cuando pise suelo costarricense será para quedarme un buen rato, para adaptarme, para vivirlo, para caminarlo, para sentirlo, para hacerlo también un poco mío.

El vuelo tiene escala en Dallas, así que me toca bajar del avión. De venida conseguí unos puntos de internet gratis con cable, así que me conecto y espero poder hablar con mi gente, aún en Caracas.

No están conectados, entro en Facebook para ver qué hay de nuevo. Videos, muchos videos de intensos enfrentamientos entre sociedad civil y cuerpos de seguridad del régimen. Veo uno, luego otro… y otro más. Me invade una profunda tristeza. No entiendo cómo se pueden dar órdenes de atacar y violentar a gente inocente sin sentir ni un poco de remordimiento. Siento tristeza, mucha tristeza. Me desborda y tengo que llorar. Me despido una vez más de mi amada Venezuela y me recuerdo a mí mismo que es eso lo que me obliga a “escapar” con mi esposa y mi niña de apenas 1 año y meses de edad.

Busco algo de comer, respiro profundo y trato de despejar mi mente de los videos. Pienso en cómo será Costa Rica, su gente, sus calles, sus amaneceres y atardeceres, su comida… Todo.

Me conecto de nuevo con esa energía que me mueve a ser mejor, a buscar crecer, aprender, cambiar, avanzar, evolucionar.

Como en Popeye’s, sin mayor conmoción. Por segunda vez, la comida en el Aeropuerto internacional de Dallas Fort Worth no me ha impresionado. Luego tendré que venir de nuevo para seguir intentando Guiño.

Pasan las horas y me toca abordar de nuevo. Despegamos y al llegar a la altura de crucero el sol que entra por la ventanilla del avión es ya más cálido. Me dice que voy de nuevo hacia un sitio con un clima menos agreste y más amable.

Llevamos un par de horas volando. Comienza a anochecer y un color naranja brillante se proyecta desde una de las ventanillas hacia los asientos del avión. Abro la ventanilla que tengo a mi lado y me maravillo ante la vista. Un suelo de motas de algodón se extiende hasta unirse con una brillante línea naranja en el horizonte y luego ese naranja de degrada hacia un azul pálido que se vuelve gris hacia las alturas.

Pienso en mi esposa y en mi hija. Mañana nos veremos, con el favor de Dios, y no puedo aguantar mis ganas de abrazarlas, besarlas y tenerlas conmigo.

Costa Rica

Aterrizamos en el aeropuerto de San José de Costa Rica. El aire, al bajar del avión huele distinto. El calor hace que el ambiente sea algo más húmedo y la cantidad de ropa que antes me resguardaba del frío ahora me hace sentir demasiado calor.

Hay una gran cantidad de gente para pasar por inmigración. Me tardo un poco, pero no demasiado para las expectativas que tengo. Busco una vez más las maletas y me dirijo a aduanas.

Una oficial me indica que quiere revisar mis maletas, dado que tengo mucho equipaje y no he declarado nada con valor comercial.

Al cabo de varias piezas de ropa sucia, algunos juegos usados y otras cosas que no se ven de interés comercial, amenizado con una charla amable por parte de la funcionaria, me da la bienvenida a Costa Rica y me pregunta si necesito ayuda para llevar las maletas hasta afuera. Ya habiendo llegado hasta aquí, estoy bastante entrenado en esto de cargar cuatro maletas a la vez.

Me recibe un amigo de la universidad y otra persona de la compañía, su calidez me hace sentir un poco en casa y se consolida más en mi esa sensación de que todo estará bien.

La Reunión

Llega el día tan esperado, pasa la mañana entre barridas y limpieza y al arribar la hora, llamo al taxi para ir a buscar a mis dos mujeres. El corazón se me desboca, los minutos se me hacen horas y estoy frente a la salida de los pasajeros por la que saldrán en cualquier momento. Sale y sale gente. Pilotos, sobrecargos, hombres, mujeres y niños que sonríen al encuentro de una cara conocida o un cartel con su nombre y apellido. De pronto asoma una cabellera que se me antoja conocida, veo a una bebé en brazos y sin poder aguantar un segundo más, silbo ese sonido peculiar que reconocemos sobre el ruido de la calle, doy pequeños saltos y agito los brazos hasta que hacemos contacto visual.

Nos hemos reunido. Hoy es la primera tarde del resto de nuestras vidas. Hoy comienza el segundo gran tomo de nuestra existencia.

domingo, 23 de marzo de 2014

Mi vida fuera de Venezuela – Día 1

La despedida

Hoy eran apenas las 2:30am, habiendo dormido apenas 2 horas, cuando desperté para prepararme a tomar un avión que me llevaría a otro país, pero esta vez sin fecha de retorno.

La decisión, ya tomada hace muchos años nunca fue tan real como en este último mes cuando realizaba todos los preparativos necesarios para poder comenzar este nuevo capítulo de mi vida.

Maiquetía, sentados en el suelo esperando. En el suelo. Con una bebé que empáticamente sabe que algo está pasando, pero que gracias a Dios no se da cuenta de qué es lo que sucede con exactitud.

Cada vez que la miro, se me arruga el corazón a un nivel que no conocía. Veo a mi esposa resistiendo, como sólo una madre resiste para no mostrarle a su hija de 16 meses la ansiedad de separación que (aún sabiendo que es sólo por unos días) nos agobia. La miro, la admiro. Me enamoro más de ella. Me doy cuenta una vez más de que todo esto lo hago especialmente por y para ellas, para darles una calidad de vida que en Venezuela no conocerán, al menos en unos cuantos años.

Cada tantos minutos debo respirar profundo, recordar la paz que hay en respirar conscientemente y enfocarme en los logros a los que este gran paso nos lleva.

Tras un buen rato debatiéndome entre la alegría y la nostalgia que ya siento por mi país, llega la hora de ir a la zona de embarque. Me despido. Nos abrazamos. Las lágrimas quieren saltar desde mis ojos, pero las contengo todo lo que puedo. Entro, voy a migración…  Ya no las veré más en persona hasta dentro de dos semanas. A ellas, a mis adoraciones…  Pero hay más, mi mamá el resto de mi familia que no viene… No los abrazaré en algún tiempo, así, indefinido, inaguantable, indescifrable. Quisiera meterlos a todos en una gran maleta y traérmelos. Pero no se puede.

Los extraño, justo ahora pienso si les habré dado suficientes besos, suficientes abrazos, si habré dicho te amo con suficiente frecuencia y peleado tan pocas veces que no pesen en la memoria. Justo ahora siento lo que es la soledad.

Paso inmigración, abordo el avión y ya el aire se siente distinto la tripulación está avocada a atender a los pasajeros, ayudarlos y orientarlos.

Los Estados Unidos de América

Despegamos y caigo en cuenta de que no sé cuándo volveré a pisar el suelo que me vio nacer. Siento que abandono a mi Venezuela cuando más necesita un guerrero, pero no puedo arriesgar al resto de mi familia, ellas me necesitan, ahora más que nunca. Peleo con las palabras cada vez que puedo, pero ahora mismo no puedo hacer más y no puedo soportar más. Me siento un extranjero en mi país. Ahora un extranjero dejando ese país que ya no reconozco.

Hace más de 20 años que no vengo “al norte” como le dicen en mi tierra. Las historias de inmigración cada vez se han vuelto más locas. Claro que no me extrañaría nada que de persona a persona se haya agregado un pequeño detalle personal que vaya haciendo el cuento cada vez más aterrador. Estoy por averiguarlo en apenas un par de horas.

En el avión, la cordialidad de la tripulación marca una diferencia notable con respecto a los vuelos nacionales que  tomé durante los dos últimos años. Se excusan por sólo tener 3 sabores de jugo y ofrecen comida caliente.

Los ojos se me cierran, el cansancio, el estrés y la resignación me empujan a decidir cerrar los ojos y comenzar a soñar con lo que vendrá. Sin embargo, paso las casi 3 horas del vuelo alternando entre dormir y despertar.

Anuncian el inicio del descenso y mi alma da un vuelco. No estoy soñado, esto es real, lo estoy viviendo en este momento y ya estoy en un nuevo trabajo, una nueva vida, un nuevo comienzo, que tiene por prólogo este viaje que me abrirá los ojos a todo aquello que fue desapareciendo en mi país.

Aterrizamos. Bajamos del avión y caminamos. Bromeo un poco con la persona que estaba sentada a mi lado (que durmió durante todo el viaje). Poco a poco nuestra conversación gira en torno a lo distinto que es todo acá y lo mal que está Venezuela, en los problemas de fondo y las esperanzas de que los años venideros sean mejores para esa tierra que sigue soñando con gente que la haga tan grande y hermosa como se lo merece.

Aeropuerto Internacional de Miami

Busco las maletas que deben ser entregadas a la conexión. Así lo hago y luego tengo varias horas para ver el aeropuerto. En este momento me siento como un niño de nuevo, todo me asombra y me pregunto por qué. La respuesta es obvia. Venezuela, sumida en su crisis ha sido incapaz de crecer, de hecho ha reducido su capacidad de asombrar al turista por cosas buenas y por el contrario, la cosas malas resultan ser las más mencionadas afuera. Mis ojos se cubren de agua, pero los retengo. Tengo hambre y camino un poco para ver qué hay en las tiendas. Innumerables productos de marcas, colores, sabores y especialidades distintas compitiendo por dar el mejor precio al consumidor. Al final  me decido por una ensalada empacada en una bandeja con un aderezo de mostaza miel. Lechuga, tomate, queso azul, pollo y zanahoria están repartidos en la bandeja esperando a que los reúna con el aderezo y así lo hago. Para acompañar, un jugo de naranja que dice 100% orange juice, pero no lo creeré hasta probarlo. Los sabores se funden en mi boca y siento que todo tiene más sabor, todo tiene más brillo, más frescor. Siento culpa, siento tantas cosas distintas. Sacudo mi cabeza para tratar de apartar todo esto y me concentro en comer.

Luego, con el estómago lleno, llega la pesadez. Necesito un café y observo cerca de mi puerta de embarque la oferta de un “café cubano”. No es más que un espresso, pero el trato, la forma de prepararlo y entregármelo todo hizo que valiera cada uno de los 85 centavos que me costó. Saco un cálculo rápido y multiplico por 11 (un aproximado a la taza de cambio actual de bolívares fuertes por dólar) y resulta que un café pequeño es más caro en caracas. Luego saco la cuenta opuesta con el precio innombrable (unos 80 por dólar) y me parece que 64 bolívares por un café pudiera parecer demasiado, pero el gusto con el que lo hicieron, la amabilidad con la que me trataron y el sabor de ese café le dan ese valor fácilmente.

Busco conexión inalámbrica, una hora gratis. Chateo con mis amores, con la familia y hago lo posible por mantenerme entero, pero resulta muy difícil. Los ojos se inundan y esperan un descuido para dejar caer sendas lágrimas que avanzan veloces por mis mejillas y llegan a mi camisa.

Poco a poco se hace la hora de embarcar y procedo a hacerlo. Es un día muy soleado en la ciudad de Miami y eso me realza el espíritu. Una vez más, la cordialidad me ayuda en el proceso y antes de que me de cuenta, estoy volando de nuevo.

Trato de descansar, pero un punzante dolor de cabeza aparece y arremete contra mis mejores intenciones. Durante esta lucha con el dolor de cabeza comienzan a repartir bebidas y pido un jugo de manzana. Jugo de manzana, cristalino, fresco, con hielo. Me refresco, bajo la cortina de mi ventanilla y me dispongo a dormir. Esta vez logro escapar al dolor de cabeza y puedo cerrar los ojos durante una media hora. Voy en camino a Dallas, Texas.

Aeropuerto Internacional Dallas Fort Worth

Llego al aeropuerto internacional de Dallas Fort Worth y el ambiente ya está más frío. Se siente la baja temperatura en el espacio que hay entre el avión y la manga. Busco red inalámbrica gratis, pero no hay. Comienzo a caminar por el aeropuerto a ver qué consigo y hallo un lugar que dice “FREE INTERNET”, pero necesito un cable Ethernet. Que bueno que traigo el mío en el maletín donde cargo la portátil. Logro hablar con mi familia, les comento cómo va todo hasta ahora y les digo cuánto los extraño a menos de 24 horas de haber salido del país.

Luego de un rato, busco un baño. Todo es automático, los urinarios, las inodoros, los lavamanos, los dispensadores de jabón y de papel para secarse las manos. ¡El agua de los lavamanos es agua caliente! Pues salgo luego en busca de algo que comer, veo un sitio que pinta interesante y los precios no se ven horribles. Decido intentarlo y pido sushi. La presentación es interesante, pero el sabor no lo es tanto. No me malentiendan, está bueno, pero no me quitaría el sueño de ninguna manera.

Llega la hora de irme, voy a la puerta de abordaje y espero a que nos llamen. Me monto en el avión y ya con muchísimas horas de sueño acumulado, trato de dormir un poco. Esfuerzo que resulta totalmente infructuoso.

Des Moines

Finalmente llego a Des Moines. 10:40pm (pero para mi 12:40). El cansancio amenaza con tumbarme. Espero las maletas, las recojo y me dirijo a la calle a tomar un taxi. El frío me golpea, aunque no con tanta furia, dado que estoy completamente cubierto de pies a cabeza.

No hay taxis, pero el encargado de la línea me dice que espere adentro para evitar el frío y él me llamará apenas llegue un vehículo. Así lo hago y al tomar el taxi trato de relajarme un poco. Ya casi termina este primer paso que se parece más a un salto entre edificios.

Candlewood Suites

Llego al Hotel y me reciben compañeros de trabajo que sabían que llegaría este día. Adentro una recepcionista excepcionalmente amable realiza todos los trámites en tan poco tiempo como le es posible e incluso me pregunta si quiero una habitación lo más cerca posible de mis compañeros. Asiento con la cabeza y me da las llaves electrónicas de la habitación.

Subo por el ascensor y al llegar, lo primero que hago es conectarme para avisar que llegué bien y que necesito descansar. El cansancio me vence y debo dormir.

He dado el primer paso hacia una mejor vida. A una temperatura bajo cero, que pudiera congelarle los ánimos a más de uno, me doy cuenta de que ha comenzado el prefacio de un nuevo amanecer, de una nueva vida que estará completa sólo cuando me reúna con mi esposa y mi beba.

sábado, 25 de febrero de 2012

Llegó el 2012 – Feliz Fin del Mundo

Que bueno ver que se han tomado un tiempo para leer antes de caer en la histeria colectiva de quienes piensan que ha llegado el año del Día del Juicio.

Ha terminado un año 2011 lleno de una serie de movimientos vertiginosos, de caídas estrepitosas, de cambios asombrosos y de aprendizajes fuertes.  Ha terminado un año de decisiones que abren o cierran puertas.

¡Ha llegado el fin del mundo!  ¿Pero de cuál mundo?

nuclear boom 

Pues, no creo que la Tierra vaya a explotar o que un meteorito nos vaya a sacar de órbita y enviarnos directo al Sol.  No creo que el Planeta vaya a dejar de existir.  No creo que la raza humana se vaya a extinguir este año…  Lo que digo es que el mundo que se acaba es tu propio mundo.  Este año es un año de nuevos comienzos, de iniciar proyectos de vida.  Este año tenemos la oportunidad de hacer borrón y cuenta nueva en todos los aspectos de nuestra vida…  Es una oportunidad única de crear un Nuevo Mundo para vivir en él.

head world Justamente este año cobra un sentido muy especial la frase “cada cabeza es un mundo”.  Es hora de reconsiderar todos tus esquemas, es hora de replantear todos tus planes, es hora de buscar la respuesta más importante de tu vida, la que responde esa pregunta que cada cierto tiempo nos ataca implacablemente: ¿qué voy a hacer con mi vida?.

Este año, tan mencionado, tan criticado, tan esperado, tan anunciado SÍ es especial, no porque todos vayamos a morir inexorablemente, sino porque termina un gran ciclo y comienza otro donde un nuevo despertar nos espera para elevarnos un escalafón en el proceso evolutivo.

Quizás no veamos a los X-Men por ahí utilizando poderes mutantes, pero sí veremos un nuevo nivel de consciencia surgir en la humanidad.

Querid@ lector(a), es este año en el cual debes iniciar la marcha hacia el resto de tu vida.  Aquí decides si vas a pasar buena parte de tu vida, caminando erguido, de rodillas y en sufrimiento o a toda carrera.  La decisión es tuya.


Palabras de Sabiduría:

Una marcha de mil kilómetros
comienza con un paso

Lao-Tse

domingo, 1 de mayo de 2011

Cuando el amor llama a tu puerta…

Muy buen@s días/tardes/noches donde quiera que se encuentren, mis muy querid@s lectoræs.  Hoy quiero compartir con ustedes pensamientos que han rondado mi cabeza desde hace meses.

EncrucijadaHay momentos en la vida en los cuales debemos considerar tomar decisiones arriesgadas, hacer cosas que la mayoría no haría.  Más aún, hoy en día, la tecnología nos hace capaces de alcanzar el mundo entero en un par de segundos.  Apenas unas letras en un navegador, caracteres en un chat, la tecla <Enter> o <Intro> o <Entrar> o cómo sea que la conozcan y ya estamos en algún sitio que otrora pareciera inalcanzable, hablando con alguien al otro lado de nuestro monitor.  Quizás a unos metros, quizás a miles de kilómetros.  Pero está allí, frente a nosotros.

Chat_conceptEn ocasiones, sucede que nos podemos sentir identificados con alguno de estos seres que, hasta ahora, no pasan de ser una imagen en una ventana de charla.  Algunas veces sucede mucho más.  Algunas veces se enciende una chispa, algo dentro de nosotros comienza a moverse y nos impulsa a abrirnos más a esta persona, nos impulsa a comunicarnos, nos lleva a querer saber más y a querer compartir más de lo que somos.  Si pasado todo esto, llegaras a pensar que puede haber una posibilidad real de amor…  ¿Qué serías capaz de hacer para averiguarlo?

ky270017Hablamos de que existe la posibilidad de que esa persona esté a un par de kilómetros de distancia, a unas horas de viaje por tierra o incluso a horas de viaje en avión. ¿Hasta dónde llegarías si el amor llama a tu puerta?

wses116106Historias hay varias, de quienes contra todo pronóstico y, aparentemente fuera de toda capacidad de raciocinio, han dejado su país para buscar a quien creen es el amor de su vida.  Muchísim@s de est@s aventurer@s han llegado y han conocido al objeto de su cariño y han vivido (o están viviendo) grandes amores.  Otr@s tant@s no han tenido la misma suerte.

Tú mi estimad@ lector(a), ¿hasta dónde serías capaz de dejarte llevar por tus impulsos en busca de ese amor?

Hay ocasiones en las cuales sentimos una profunda alegría, una felicidad que nos arropa y nos mantiene cálidos.  ¿Es eso amor?  ¿Es tan sólo parte del amor?

¿Cuánto tiempo necesitas conocer a alguien frente a frente para enamorarte?  ¡Enamorarte!

palabrasCreo que el problema es la palabra.  Hablamos muchos el mismo idioma pero decimos cosas infinitamente distintas con el mismo grupo de palabras en el mismo orden.  Para mí, estar enamorado no es vivir en una euforia continua, ahogado en deseo por estar con la otra persona, anhelando tanto su compañía que nos resulte imposible mantener comportamientos normales mientras estamos alejados del objeto de nuestro amor.

Para mí, el amor es un conjunto de emociones, sensaciones, reacciones químicas, comportamientos y unas cuantas cosas más.  Se trata de lazos físicos, emocionales y espirituales capaces de llenar una vida y hacerla plena.

Por otro lado está, habiendo o no hallado el amor, lo que resolvemos hacer con nuestra vida y nuestros acuerdos.  ¿Qué cosa evita que seamos plenamente felices en una situación que parece adecuada para sentirnos BIEN?  Ya sea profecional, familiar o personalmente.  ¿De dónde nace esa inconformidad que no nos deja en paz ni en nuestros mejores momentos?

Yo creo firmemente que se trata de la necesidad de ¡crecer!  Y es que la inconformidad es, en general, buena…  Sólo no debemos abusar de ella.  Y ese será tema de otro artículo.

Ahí les dejo esas preguntas, siéntanse en plena libertad de escribir y opinar… ¡Están tod@s invitad@s!

jueves, 31 de marzo de 2011

El Equipo Hoyt – ¡Tú Sí Puedes!

En mi vida he visto cosas increíbles. He presenciado actos asombrosos.  Me he maravillado ante la perfección de la naturaleza.  Me he sentido como un grano de arena ante la inmensidad del mar.  En términos simples…  He visto mucho y, sin embargo, ha sido mucho menos de lo que quisiera haber visto.

Un día llegó esté video a mis ojos y mis oídos.  Las imágenes son sencillamente indescriptibles.  Y la música, un canción llamada My Redeemer Lives interpretada por Nicole Mullen es el añadido perfecto para que esto sea un coctel de conmoción para quien quiera que lo vea.

Team Hoyt 70sEs la historia de un padre excepcional y un hijo que fue más allá de los límites de su cuerpo para comunicarse.  Sus padres tuvieron fe en él, le enseñaron el alfabeto y a leer, pero no sabían si su hijo entendía todo.  Buscaron ayuda y un grupo de ingenieros se presentaron.  Los ingenieros querían saber si Rick se podía comunicar, así que le contaron un chiste.  ¡El joven simplemente se rió cuan fuerte pudo!  Los padres reunieron 5000 dólares para que los ingenieros pudieran construir una computadora que captara los movimientos de la cabeza de Rick y le permitiera escribir.  Hablamos de la década de los 70.

Team-HoytApenas la computadora estuvo funcionando, todos esperaban que el chico escribiera un “Hola papá” o algo por el estilo, pero resulta que escribió nada más y nada menos que “¡Vamos Bruins!”, un mensaje aupando al equipo local de Hockey.

Un día, el hijo se enteró de que harían una competencia como un evento de caridad para un compañero de clases lesionado y le preguntó a su padre si quería hacer equipo con él.  El padre contestó que sí.  Pero más allá de la simple respuesta, el padre sabía que esa competencia significaba mucho para su hijo, así que se prepararon y fueron.  ¡Terminaron el maratón!  Tarde, pero no de últimos.

Team Hoyt runningEsa primera victoria motivó al chico a querer ir más allá y una vez más le preguntó al padre si querría hacer un equipo con él en otra competencia. Una vez más, la respuesta fue un sí.

Team Hoyt IRONMANEsto se repitió varias veces.  Finalmente el muchacho quiso ir al IRONMAN, nada más y nada menos que una competencia que exige que cada competidor esté en excelentes condiciones físicas.  Muchos de los que van, sin limitaciones físicas, ni siquiera terminan el reto.

El padre, Dick Hoyt siempre participaba en los IRONMAN y su sueño era, cuando nació hijo, poder participar con él.  ¡Esta era su oportunidad! La respuesta fue un determinante sí.

Team Hoyt CiclyingL@s invito, mis muy querid@s lectoræs a verlo con el corazón en una mano y un pañuelo, o quizás sea mejor un paño, en la otra y a abrir sus mente a la capacidad que tenemos como seres humanos de superarnos en nombre del amor.

El amor asombroso de un padre

Historias como la del Equipo Hoyt, Nick Vujicic y muchos otros casos que nos muestran la capacidad sin límites del espíritu humano son los ejemplos que debemos tomar para jamás decir “no puedo”.

Palabras de Sabiduría:

El amor y el deseo son las alas
del espíritu de las grandes hazañas

Johann Wolgang Goethe

viernes, 3 de diciembre de 2010

¿Y tú? ¿Cuánto tiempo estarás en mi vida?

Mis muy querid@s lectoræs, hoy les traigo un escrito que me mandó mi cuñada (bueno, cuasi-cuñada) por motivo de una conversación nocturna, de esas que te mantienen despierto más allá de medianoche aunque el sueño te esté tumbando.  Estábamos discutiendo sobre planes, puntos de vista, ventajas y desventajas…  En fin, estábamos en una discusión un poco agitada que terminó, después de escuchar sus argumentos y defender los míos, en un punto medio que satisfizo en buena medida mis expectativas y sus preocupaciones por mi.  Gracias Cuñi.

El siguiente texto suele ir como una cadena de correos.  Dado que no soy asiduo a las cadenas y me parecen una pérdida de tiempo, prefiero publicarlo aquí y compartirlo con todo aquel que se tropiece con este sitio.  Su título es La razón de habernos conocido.  No haré sino dejarlos en compañía de estas buenas palabras que me parecen sumamente apropiadas para mucha gente que conozco y otr@s tant@s que aún debo conocer.

LA RAZÓN DE HABERNOS CONOCIDO

Personas entran en tu vida
por una razón, por una estación
o por una vida entera.

Cuando percibas cuál es el motivo,
vas a saber qué hacer con cada persona.

Cuando alguien entra en tu vida por una razón es, generalmente, para cubrir una necesidad que demostraste. Ellas vienen para auxiliar en una dificultad ofrecer apoyo y orientación, ayudar física, emocional o espiritualmente.

Ellas podrán parecer una dádiva de Dios…  ¡Lo son!

Ellas están allí por la razón que precisas que estén.  Entonces, sin ninguna actitud equivocada de tu parte o en un momento inconveniente, esta persona va decir o hacer alguna cosa para llevar esa relación a su fin.

A veces, esas personas mueren.
A veces, ellas simplemente se van.
A veces, ellas te provocan y te impulsan a tomar una decisión.

Lo que debemos entender es que nuestras necesidades fueron atendidas, nuestros deseos cumplidos y la misión de ellas realizada.

Tus oraciones fueron atendidas.
¡Ahora es tiempo de avanzar!

Cuando las personas entran en nuestras vidas por una estación es porque llegó la hora de dividir, crecer y aprender.

Ellas te traen la experiencia de la paz o te hacen reír.  Ellas te podrán enseñar algo que nunca hiciste. Ellas, generalmente, dan una cantidad enorme de amor y placer.

¡Créelo! ¡Es real! Pero solamente por una estación.

Las relaciones de una vida entera enseñan lecciones de vida.  Cosas que debes construir para tener una formación emocional sólida.

Tu única tarea es aceptar la lección, amar a la persona y colocar lo que aprendiste en uso, en todas las otras relaciones y áreas de tu vida.

No hay mucho más que decir.  Si nos hemos conocido, sólo resta saber… ¿Cuánto tiempo estarás en mi vida?  Por mi parte, espero ser parte de sus vidas un largo tiempo.  Espero que Dios me dé la sabiduría, la inspiración y la fuerza para siempre escribir sobre las cosas que aprenda en este maravilloso viaje de la vida.  Hasta un nuevo artículo mis muy querid@s lectoræs…

Y antes de cerrar, quiero agradecer en particular a esas personas que entraron en mi vida… y se quedaron.  Mi familia por elección.  Mis amigos de siempre…  ¡Y sean bienvenid@s quienes están llegando!

Palabras de Sabiduría:

Todo sucede por una razón.
Todo es causa y efecto.
Una casualidad no es más que
el efecto desconocido de una causa ignorada.
El mayor riesgo en la vida,
es no hacer nada.

(Mi interpretación de varios autores)

jueves, 2 de diciembre de 2010

Almas gemelas

Ayer tuve la grata sorpresa de conocer a alguien especial.  Claudy, una chica encantadora, simpática, inteligente y echada para adelante.  Compartimos muchas cosas en común, incluyendo las ganas de aumentar nuestra inteligencia emocional.  Conversamos, primero con Manolacho y luego, después de dejarlo en la puertea de su casa, fuimos a comer y compartir un par de horas más de amena charla.

Ambos coincidimos en que manejamos hasta cierto punto la teoría de la inteligencia emocional.  Comprendemos y entendemos muchas cosas de una forma bastante abierta y, sin embargo, tenemos nuestras caídas, sucumbimos al miedo de tanto en tanto.  Nos vemos con un nivel de felicidad disminuida y nos cuesta apegarnos a esa teoría que dicta la inteligencia emocional que actualmente poseemos y utilizamos para ayudar a otras personas.

Almas gemelas, el amor que buscabas Fue así que llegamos a hablar de la evolución forzosa que sufrió mi concepto del amor la semana pasada.  Fue así que ella me habló de las circunstancias que rodean su vida hoy.  Y fue así que tocamos el punto de las almas gemelas.  Ella cree, yo creo.  Consideramos que nadie se conoce por simple azar.  De hecho pensamos que si nos conocimos y fueron tan buenas esas horas de conversación es porque, efectivamente, tenemos cosas que aprender juntos.  Un mutuo apoyo de amistad se manifestó entre los dos espontáneamente cuando observamos las similitudes obvias de nuestras historias…  Como dije en un artículo anterior, con variaciones en el guión, pero con el mismo trasfondo.

Te puedes tropezar con millones de personas, puedes verl@s en la calle, pero sólo conoces a un@s tant@s, sólo llegas a establecer vínculos con un@s poc@s.  No conoces a nadie que no tenga algo que enseñarte, que no tenga algo que ver con tu vida.  Hoy, lo reconfirmé una vez más.  Desde mi punto de vista, hay gente a la que estamos unidos de una forma especial.  Gente que tiene lecciones para enseñarnos o que debe aprender algo de nosotros…  O, quizás, lecciones que deben aprender al mismo tiempo que nosotros.  Hay un grupo de gente en mi vida que me hacen pensar que no han estado allí sólo durante esta vida, sino que han estado a mi lado por muchísimo más tiempo.  ¿Siglos? ¿Milenios? ¿Quién sabe?  Yo no me acuerdo, pero sé, sin lugar a dudas, que esta gente es mi debilidad, es mi familia, es parte de mi ser.  Un grupo que sabe que han sido mi apoyo, a quienes he apoyado cuando a tocado y quienes, aún con defectos que probablemente me alejarían de otras personas, están allí porque hay un lazo único, una atadura especial, mística, entre nosotros que a pesar de distanciamientos ocasionales, discusiones, opiniones encontradas y discusiones, nos mantiene unidos más allá de todo obstáculo.

Twin souls De entre todas estas personas, creo además que existe una sola, en particular que es nuestra alma gemela.  Esa que eligió junto a ti, compartir el maravilloso viaje de aprendizaje que significa VIVIR.  Pero no vivir una vez…  No sólo 10, 20, 50 o 100 años…  Hablo de vivir y aprender lección tras lección, evolucionar, avanzar hacia la perfección.  Hablo de muchas vidas.  Hablo de quizás cambiar los papeles y no ser pareja, sino padres e hijos, hermanos o alguna otra cosa… Pero esa persona, esa alma gemela no se separará de nosotros como nosotros no nos separaremos de ella.

Gracias Claudy, despertarte una gran cantidad de memorias que se encontraban como aletargadas en mi mente.  El concepto de las almas gemelas respondería muchas preguntas que no son explicables a través de la lógica y la racionalidad.

Yo creo firmemente en que cuando conocemos a alguien que nos inspira confianza y nos abrimos con naturalidad ante esta persona es porque se trata de una de tus almas compañeras.  Una de esas personas que ha rondado tus vidas durante mucho mucho tiempo y es por eso que sientes que l@ conoces de toda la vida.  Y en ocasiones, se crea un puente, una conexión personal tan fuerte que podemos sentir lo que el otro siente.  Miras las señales y te das cuenta de que encajan como los engranajes de un reloj suizo en perfecta armonía.  Luego, en un abrir y cerrar de ojos… PUM!!!  Te consigues extrañando y necesitando a alguien que dices no conocer, a alguien que aseguras no te conoce…  Y yo digo.  Quizás no en esta vida…  Pero y que hay de antes?  ¿Qué pasa si todo ese remolino que sientes que te envuelve son los recuerdos borrosos e ilegibles de vidas anteriores? ¿No te has preguntado si es que lo conoces desde antes?

Para mí, esa explosión de AMOR, ese volcán de cariño, ese tsunami de alegría, sólo lo puede producir el hecho de que tu alma reconozca a su alma gemela en alguien más a quien apenas estás conociendo.

Esto, claro…  Es sólo mi opinión.

Muchas gracias por seguirme leyendo y muchas más gracias por sus comentarios. Espero verl@s pronto, mis querid@s lectoræs.

twin souls composition Palabras de Sabiduría:

Tu alma gemela conoce la canción de tu corazón
y puede cantarla
incluso cuando a ti se te haya olvidado la letra

Anónimo (a menos que alguien proteste)

sábado, 27 de noviembre de 2010

Hoy soy un Superhéroe

Esta mañana, sonó el despertador.  Con sólo una fracción mi consciencia lo apago.  En escasos 2 minutos suena el segundo.  Sí, tengo dos despertadores, por si acaso.  Estiro la mano, medio dormido y se calla, tan rápido como comenzó a sonar.  Pienso que es hora de levantarse, pero que 5 minutos no harán gran diferencia.

Una hora más tarde abro los ojos de par en par. ¡Oops! Me quedé pegado a la cama…  ¡Corre! pienso para mis adentros.  el día está gris, llovizna, pero me parece un día bastante más claro que los dos días anteriores.  Me siento descansado, los ojos ya no duelen.  El dolor de cabeza también se ha ido.  No hay sequedad en en la garganta y la nariz está perfecta.

Algo trata de removerse dentro de mí.  Me estiro y, en silencio, grito: Back off, asshole…  One more step ahead and you’ll be stone cold dead.  You have no rights over my soul. (Retrocede, imbécil…  Un paso más y estarás tan muerto como una roca.  No tienes derechos sobre mi alma)  Me siento bien, me siento fuerte, me siento con ganas de luchar.  Mi mente me regaña: Deja de perder el tiempo…  ¡Es tarde!

Voy al baño.  Veo al espejo un tipo que no es en nada similar al de ayer.  Hey boy, looking good, huh? (Hey chico, te ves bien, eh?)  El sujeto en el espejo sonríe, me guiña un ojo de complicidad y mirando al cielo, como si el techo no existiera dice: ¡Oh Dios! ¿Porqué me hiciste tan bonito? (Tomado de una serie televisiva de haces unos años).  Me río.  Que bueno es sentirse bien.

Termino de acomodarme, guardo lo necesario y bajo apresurado.  enciendo el carro.  El ronroneo del motor más allá del mínimo es cómo música para mis oídos una vez más.  ¡Ah! ¡Que dulce suena! ¡Adoro a esta máquina!

¡8 de la mañana! ¡Ya debería estar en mi escritorio!

Pero no importa.  Voy sonriendo en el tráfico.  De pronto algo me hace voltear a la izquierda…  Una chica en un Aveo me está mirando fijamente.  Supongo que pensará que estoy loco por ir sonriendo en medio de una cola que casi ni se mueve.  Vuelvo mi atención al radio.  Volteo de nuevo hacia la chica y noto que se está acomodando el cabello, revisa sus ojos en el espejo retrovisor y maneja su cabellera para que los bucles caigan como en las propagandas.  Voltea insistentemente una vez más, pero en esta ocasión con esa sonrisa de “compre este champú que le dejará sus rizos espectaculares”, le sonrío.  Las luces de freno comienzan a apagarse, debemos avanzar.  Ella arranca antes que yo y en el avance noto que a su lado va un sujeto en el más profundo sueño, con todo y la boca abierta, recostado en el asiento con el respaldar un poco más bajo que el nivel de la ventana.  Sólo atino a reírme y continuar mi camino.

Caminos verdes…  Evito colas y colas… Todas las que puedo. 1 hora después estoy en la oficina.

Saludo con un gran entusiasmo, algunos ojos me miran con alegría.  Suenan las palabras es bueno tenerte de vuelta.  Sonrío una vez más.  Mi caminar de hoy, vivo, ágil y con cierto ritmo me recuerda cómo me haces sentir.  Reflexiono un par de minutos y analizo los últimos dos días.  Caminar pesado, como cansado, con un gran peso encima.  Hoy, casi flotando.  Y pienso: ¡Dios Santo!  ¡Que pesado es el miedo!

El miedo era como un ancla en el alma.  Me mantenía pegado al suelo.  Atado a la tierra, al lodo, a lo más bajo de mi ser.  Al quitármelo de encima todo cambió de panorama.

Theoden Me puse a buscar entre recuerdos de rol e historias épicas y recordé a Théoden de El Señor de Los Anillos.  Un Rey.  Líder de los guerreros a caballo más honorables y letales de toda la región.  Pasó a ser apenas un despojo humano, un títere del mal por escuchar las palabras del miedo.

He decidido ser un hombre nuevo, mejorado, decidí que mi amor, mis amig@s, mi vida, mis sueños son mucho más importantes que cualquier oferta que me tenga el miedo.  Porque lo único que me puede ofrecer es muerte.  Una vida sin amor, sin amigos, sin sueños no es más que el deambular de un cuerpo sin alma a través del tiempo.  Yo elijo ser mejor, yo elijo levantarme por encima todas sus palabras susurrantes y luchar por todo aquello que deseo!

Hoy, ¡yo soy un superhéroe!  Hoy soy ¡UN HOMBRE SIN MIEDO!

Daredevil v2 015-1

Esta es la primera lección que me has enseñado.  Vaya si fue dura.  Estuvo impresionante.  Pero aquí estoy.  Primera prueba superada.  Entre tú y yo, no  habrá miedo que valga.  Aquí estoy.  De pie, extendiendo mi mano.  Sin miedo.  ¡Como Buzz Lightyear!

viernes, 26 de noviembre de 2010

Cacheteado por mis propias palabras

Fixed Heart Anoche fue bastante terrible la hora de dormir…  Ella no salía de mi cabeza.  Su imagen me acosaba en el techo, en el escaparate, en el piso…  hasta debajo la cobija.  Finalmente…  Oculto bajo sábana y cobija, me quedo dormido eventualmente…

Me levanto al oír la voz de mi hermana.  Voy al baño a asearme.  Cepillo de dientes en mano, me miro al espejo y pienso Dude! What’s wrong? You look like shit! (Viejo, ¿Qué pasó? Te ves hecho una mierda).  El espejo sonríe con algo de sorna y me responde directo a la mente Yeah! I feel like shit, so leave me alone! (¡Sí! me siento como mierda, así que déjame en paz).  Termino de asearme sin prestarme más atención.  Me peino un poco…  Termino de vestirme y saliendo, mi hermana de nuevo.  La llevo al colegio.

Camino al trabajo, Tiempo de Cuaimas de nuevo…  El tema:  “El Rechazo”.  Y pienso: Lo que me faltaba.  Miro al cielo y digo Gracias…  con un dejo de cansancio.  Un súbito impulso lleva lágrimas a mis ojos.  A buena vaina…  Ahora si me acomodé yo.  Siento que todo sigue revuelto dentro de mí, pero puedo sentir que tal vez no se trate sólo de mi.  Es ella.  Me pregunto ¿Estará leyendo lo que escribo? Supongo que sí…  La estás cagando, Guácharo.  Me increpo.

Tranca en la autopista, subo por la rampa de Altamira hacia la tranca segura de Plaza Francia, pero me desvío, tomo un atajo…  ¡Sirvió!  Casi no lo creo.  Continúo mi camino, no le presto demasiada atención a nada que no sea la vía o los carros más cercanos a mi.  Sigue Tiempo de Cuaimas, pero lo oigo…  No lo escucho, no me importa escucharlo hoy.  Sólo logra escabullirse una frase a mi cerebro en la tertulia de Vanessa y Noliyú.  Si te rechaza, él se lo pierde. Claro, ellas hablan en términos femeninos siempre…  Y pienso de nuevo ¿Y cuando alguien no se va a querer perder estas maravillas de personas que somos? Ironía.  ¿Qué estás haciendo, Alejandro? La ironía no es tu estilo.  No te dejes.  Sonrío.  Ahora resulta que me regaño más que de costumbre.

Estaciono, camino.  Llego a la oficina. Misma rutina, saco laptop, conecto todo, enciendo.  Otra erupción de lágrimas repentina.  Bien bello, pues.  Ahora voy a ser la Magdalena de la oficina.  Voy al baño, me enjuago la cara, respiro hondo.  Salgo y me avoco a las tareas de hoy.  Va pasando el tiempo y de tanto en tanto, las erupciones llegan.  Unas cuantas lágrimas se cuelan de tanto en tanto.  Franelazo y las seco.  SHIT! Tengo la nariz tapada y ahora moqueando.  Ahora voy a ser el mocoso de la oficina.  Con la cara de pocos amigos que cargo no creo que alguien vaya a decirme nada.  Llega Carolina.  Me da la mano, me abraza y pregunta ¿Cómo estás? Respondo casi inconscientemente Ahí. Pienso que debo desayunar.  Carola, ¿ya comiste?  Me ve con comprensión.  Me excuso diciendo que quedó el otro yogurt en la nevera.  Pero quiero un café, bajamos y terminamos yendo al negocio de las empanadas.  Carolina me reconforta y con su bebé en el vientre, se debe alimentar bien.  Yo invito.  Y además me compro una empanada.  Subimos, comemos, hablamos, nos vamos a trabajar.  Pasadas las 10 de la mañana comienzan a titilar un montón de ventanitas en mi escritorio.  Chats.  una cantidad insólita de gente me pregunta cómo me siento.  Trato de explicarle a cada un@ que en la mayoría de las partes de mi vida, estoy en excelentes condiciones, pero que mi corazón se encuentra en un torbellino de emociones que no sabe manejar.  Eso es lo que me tiene mal.

Tod@s van cediendo a mis explicaciones y algun@s me dicen que nos veamos.  Espero poder reunirme con much@s de ell@s, aunque sea para abrazarl@s y agradecerles.  Cada un@ me hizo sentir que he hecho bien en la vida, puesto que me vieron en un momento duro y prestos vinieron a socorrerme con palabras de ánimo.  Gente desde la guardería, pasando por el colegio y la universidad hasta terminar con una compañera de mi trabajo anterior y una lectora de mi blog que llegó a él por comentarios en Tiempo de Cuaimas.  Tod@s me hablaron y me dieron ánimo.  Vaya si tengo suerte.  Cuento con una cantidad de gente espectacular a mi alrededor que se preocupa genuinamente por mí.  Y resulta que no lo sabía.  Una sonrisa genuina asoma en mi rostro.

Mi cara de agotamiento, sin embargo, habla de como me siento aun en el ámbito sentimental.  Sigo trabajando.  Carolina me espera para almorzar.  Creo que en parte sabe que como me preocupo por el bebé y quiero que coma bien, aunque no tuviera muchos deseos, iré con ella a comer “bien” en el Centro Comercial.  Ella invita.  Hablamos, discutimos (en buenos términos), ella expone puntos, yo también argumento.  Vamos por el café de costumbre.  Yo invito. Y le invito la torta…  El antojo de hoy.  Me habla del bebé.  Sabe que eso me hace feliz.  No me gusta verte así… Me dice eventualmente.  A la oficina de nuevo.  Trabajo.

Aparecen un par de ventanitas de chat más.  Una bella amiga de la universidad me habla, me pide que le explique con un poco más de detalle.  Utiliza una lógica irrefutable y además me dice: Yo estuve en sus zapatos, yo sé lo que es eso.  Dale su espacio.  La última frase me llega al rostro como una cachetada.  ¡Es su espacio! ¡Libertad! vienen los pensamientos a mi cabeza.  Me termina de zarandear como un perol a punta de palabras muy bien organizadas y argumentos que me hacen pensar en mi mismo analizando los problemas de alguien más para ayudarlo.  Vaya, ¡pero es que estoy embrutecido!

Terminamos de hablar y me doy cuenta.  ¡Miedo! ¡Un miedo terrible a perderla! Pero que estupidez, ¡estoy escuchando al miedo!  Otra compañera de trabajo me dice que la puse a llorar como una quinceañera en drogas.  Me carcajeo, no puedo evitarlo.  Sólo a ella se le ocurriría tal cosa.  me manda a escuchar unas canciones que son como puñales.  Pero ya no lo son.  Porque me develaron el problema.  Le prestaba más atención a mi miedo que a mi amor por ella. ya no más.  Comienzo a reír.  Me siento feliz por el vuelco del día.  Pienso en ella y sólo recuerdo los buenos momentos.  Y espero y confío que nuestra conexión le permita sentir lo que yo estoy sintiendo. Si es para ti, si ella es como tú piensas, la indicada…  Vendrá en el momento exacto.  Esas palabras se quedaron dando vuelta en mi cabeza.  Confío en mi amor, confío en su sinceridad y confío en lo que vivo y siento.  No hay más lágrimas.  Hasta mi mamá me llamó y repitió lo mismo...  Dale tiempo… ya vendrá.

Llega la que llora como una quinceañera en drogas.  Me abraza.  Estoy escuchando If it kills me de Jason Mraz.  ¡Guacharito! ¿Estás al borde de la muerte? ¿Qué es esa canción?  Y me río y le digo: No trata de suicidio ni nada por el estilo.  Y es una muy buena canción.  Comenzamos a escuchar canciones de esas como puñales y me dice que la voy a hacer llorar en serio.  Vamos por un café.  Hablamos.  Y me dice que confíe en Dios.  Que Él sabe lo que hace. Y que rece.  Y la quiero por eso.  Hoy Dios me mandó el escuadrón completo de rescate de corazones heridos por el miedo.

Llega a mi cabeza un artículo de hace unas 3 semanas.  El amor es y con eso basta.  Me río de mi mismo y de cómo puedo ignorar mis propias palabras.  Me siento enormemente mejor.  Una frase de ella aparece en mi pantalla.  Sólo confirma lo que pienso.  Está allí, debo confiar, debo dejarla pensar.  Debo mantenerme firme.  Tomo al miedo por la pechera y le digo directo a los ojos: ¿Sabes qué? ¡Jódete! ¡No te quiero volver a ver cerca de mí…  O de ella!  Siento la libertad una vez más.  Me siento dichoso sólo por saber que existe, sólo por saber que existo para ella.  Me siento bien de entregarle el amor que le entrego cada día.  Cada noche en estas letras… hasta que volvamos a la normalidad.  Sé que está preocupada, puedo sentirlo.  Y hoy, aunque me sentía muchísimo mejor y más tranquilo, tenía que dejar salir también esta tranquilidad y derramarla en palabras sobre estas líneas para que, si pasa por aquí, sepa que este amor es real.  Tan real que no dudará nunca más ni de mí, ni de ella, ni de el amor en sí…  Porque el amor es…  No necesita pruebas, está, se siente, y el amor no duele…  Me dolía el miedo y ya lo saqué de nuestro camino.

Hoy, que fue día de acción de gracias, agradecí a Dios por mandarme a tanta gente a decirme cuánto valgo y recalcarme lo mismo.  Si es… Ella vendrá, ella se dará cuenta. No te preocupes.  Hoy le agradecí al Señor por mi familia, mi madre que en un par de frases me adivinó la tristeza y estuvo hablando conmigo.  Mis amig@s, sencillamente espectaculares.  No puedo quejarme, sólo puedo agradecer la suerte tan maravillosa que he tenido.

My heart Y si lees esto, tú a quién aquí sólo llamo ella, a ti te agradezco hacerme sentir tan dichoso, tan capaz de dar amor, tan capaz de hacerte feliz, tan capaz de provocar sonrisas, tan capaz de devorarme al mundo.  Te agradezco la huella que ya estás dejando en mi corazón.

Como Buzz Lightyear!

lunes, 28 de junio de 2010

Cuestión de actitud

En tan sólo unos días, mis querid@s amig@s, muchas cosas se dieron vuelta en mi vida.  Algunas me resultaron cómodas, otras no tanto.  Es increíble cómo con el pasar de los años abrimos cada vez más los ojos a un mundo que creíamos conocer y que hoy en día sabemos absolutamente desconocido.  La fascinación por entender nuevos conceptos, la sorpresa de un par de palabras, una mirada o una sonrisa que rompen todos nuestros esquemas.  Tan sólo una frase, más inesperada que cualquier circunstancia convierte la vida en un mundo entero de sorpresas.

Voy a tratar de explicarme con un poco más de detenimiento.  Desde hace aproximadamente un mes, mi vida se ha visto bombardeada por acciones foráneas que me han hecho sentarme (no literalmente) a pensar acerca de ellas y de la actitud que yo mismo debería tomar ante dichas situaciones.

La primera fue un jefe indirecto con manías de dictador y actitud de jardín de infancia.  El resultado de una discusión entre él y…   bueno…  él mismo, dado que yo no participé, fue mi despido injustificado ocultado incluso a mi jefe directo.  Al principio la persona designada para tal cosa, dado que el autor intelectual del hecho no esperó a verme la cara para hacerlo directamente, estuvo tratando de justificarlo con ciertas razones que fueron una tras otra rebatidas con argumentos y hechos sólidos y comprobables.  Poco tiempo después sólo bastó una frase para entenderlo todo con extrema claridad: “la orden vino de arriba”.  Para quienes no hayan pasado por un ambiente laboral escalonado, dicha oración significa que alguno más alto en la pirámide empresarial dio la orden directa y no queda, para quienes se doblegan, otra cosa sino acatarla.  Impotencia, desolación, tristeza, rabia…  Tantas cosas se agolparon en mi pecho, que muy mal podría describirlas aquí en tan sólo unas palabras.  Alrededor de una hora después me encontraba caminando, alejándome con paso poco decidido del sitio que durante casi un año había sido un excelente lugar para pasar el tiempo, porque realmente disfrutaba lo que hacía.  Amaba mi trabajo en ese lugar, me agradaban mis compañer@s y llevaba lo que podría llamarse una vida cómoda y tranquila disfrutando de la mayor parte de los momentos vividos allí.  De pronto, recordé el crucifijo que siempre (o casi siempre) llevo conmigo, lo toqué, miré al cielo y pensé:  Señor, tú sabes lo que haces y cómo lo haces, sé que si me estás sacando de aquí es porque me tienes algo mejor, confío en tí”.

Como la lluvia que se lleva el sucio de las calles y limpia muchísimas cosas, la desazón, la tristeza, el desasosiego y la rabia fueron desapareciendo conforme mi paso al caminar cobraba más y más fuerza, me sentía más calmado y hasta uno que otra sonrisa se asomaban en mi rostro al darme cuenta de lo absurdo de la situación.  Cuestión de actitud.

Por otro lado, resultó que mientras caminaba a tomar el subterráneo para dirigirme a mi trabajo me conseguí con una vieja compañera de la escuela (y ojo, no digo que ella sea vieja, sino que nos conocemos hace bastante tiempo).  Siempre cuestioné y fui muy crítico con las amistades de entonces, por varias razones.  Yo no era, precisamente popular, ni mucho menos de los más apreciados, en las dinámicas de grupo siempre salía con las tablas en la cabeza, pero no me molestaba; yo andaba pendiente de otras cosas, la rumbita, fumar y beber hasta quedar inconsciente no era mi fuerte.  Lo hermoso del encuentro fue ver cómo la expresión en el rostro de la chica cambió de una expresión seria mientras caminaba a una amplia sonrisa al reconocer detrás de mi rápido andar y mi cara de pocos amigos (defensa natural en la calle) a ese antiguo compañero con el que compartiera varios años en un espectacular colegio que nos enseñara algunas de las mejores cosas que sabemos.  Su genuina alegría me llenó de felicidad y no pude sino abrazarla y saludarla con el mismo cariño que ella me profesaba.  Más aun, su última frase fue la que más me llenó.  “Es bueno verte”.  Incluso me comentó que hasta ha leído parte de esta bitácora.  Lo cual, desde luego, me agradó muchísimo.  Cada día descubro que mis palabras no son sólo letras que se pierden en la inmensidad de la red.

Por último, pero para nada menos importante, está la pérdida de una de las personas que me adoptara como otro hijo universitario en su casa cada vez que se me ocurría caerles por allá según los planes de uno de sus hijos.  El Sr. Daniel, padre de Oscuridad, quien hoy en día es como mi hermano, nos dejó durante un rato, porque al final, todos vamos a tratar de alcanzarlo en algún momento.  Desde este rincón sólo puedo decir que me sumo al dolor de su desaparición física, pero me sumo igualmente a la celebración de quien se sabe estará o bien iniciando un nuevo camino con muchas lecciones aprendidas o bien en un lugar de placidez, calma y felicidad.  Buen viaje, Sr. Daniel, porque para quien fuera siempre un apoyo y pilar fundamental de su familia, una espléndida y gran familia, no puede haber otro destino que algo particularmente bueno y sumamente feliz.

Esta despedida me hizo ver a gente que tenía años sin ver, me hizo ver reconciliaciones, abrazos, lágrimas y sonrisas.  Esta despedida, como todas las demás, me hizo pensar en lo importante que es ser feliz y compartir la felicidad con los demás mientras tengamos tiempo.

Me desconecto un par de días, mis muy adorad@s lectoræs, recordándoles entonces que no hay otra cosa tan segura como el hecho de que nos tendremos que despedir en algún momento, no sabemos si por poco o mucho tiempo, pero lo importante es que cuando lo hagamos, por nuestra elección o por elección de la vida, lo hagamos en buenos términos y siempre con un abrazo y una sonrisa, aunque las lágrimas empañen nuestras miradas.

Palabras de Sabiduría:

Si nuestra amistad depende de cosas como el espacio y el tiempo,
entonces, cuando por fin superemos el espacio y el tiempo,
habremos destruido nuestra propia hermandad

Richard Bach – Juan Salvador Gaviota

domingo, 6 de junio de 2010

El bambú japonés y mis amigos de La Mancha

Es increíble lo mucho que nos puede acercar Internet a una gran cantidad de personas alrededor del mundo.  Hace apenas unos días recibí una gratísima sorpresa en mi bandeja correo electrónico.  Un lector del blog me escribió y entre las muchas cosas hermosas que dijo hubo una aclaratoria que me puso a pensar; al final del correo y antes de citar la reflexión que aquí coloco justo como me la mandó se podía leer: Un fuerte abrazo... y en La Mancha tienes unos amigos.

Sólo atiné en el momento a sentirme lleno de alegría, de esperanza y de ¡ganas de seguir escribiendo, claro!

Muchas gracias, Sea y muchas gracias Raquel V.P.

El bambú japonés

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego.

También es obvio que quien cultiva la tierra no se detiene impaciente frente a la semilla sembrada, y grita con todas sus fuerzas: ¡Crece, maldita seas!

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú y que lo transforma en no apto para impacientes:

Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.

Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.

Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30 metros!

¿Tardó sólo seis semanas en crecer?

No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.

Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.

Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.

Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.

Es tarea difícil convencer al impaciente que sólo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado.

De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo.

Y esto puede ser extremadamente frustrante.

En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que en tanto no bajemos los brazos -, ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos-, si está sucediendo algo dentro de nosotros: estamos creciendo, madurando.

Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice.

El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación.

Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros.

Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.

Tiempo... Cómo nos cuestan las esperas, qué poco ejercitamos la paciencia en este mundo agitado en el que vivimos...

Apuramos a nuestros hijos en su crecimiento, apuramos al chofer del taxi... nosotros mismos hacemos las cosas apurados, no se sabe bien por qué...

Perdemos la fe cuando los resultados no se dan en el plazo que esperábamos, abandonamos nuestros sueños, nos generamos patologías que provienen de la ansiedad, del estrés...

¿Para qué?

Te propongo tratar de recuperar la perseverancia, la espera, la aceptación.

Si no consigues lo que anhelas, no desesperes...

Quizá solo estés echando raíces...

Debo añadir, mis amigos de La Mancha, que de este lado del planeta cuentan con un amigo también.  Saludos, abrazos y bendiciones.

jueves, 22 de abril de 2010

Vive, Aprende, Sonríe, Canta, Baila… Ama!

¡Hola hola!  ¡Y que bueno verl@s por aquí mis muy querid@s amig@s!  Y se preguntarán por qué les digo amig@s si a la mayoría probablemente no l@s conozco ni a través de la red (Internet).  Pero resulta que pensando – para variar y no perder la costumbre – llegué a una de esas absurdas – o quizás no tanto – conclusiones que más de una vez han dado origen a uno de mis artículos.  Dando vueltas por los riscos de mi imaginación hice un pequeño ejercicio fantasioso y me l@s imaginé leyendo el blog, riéndose con algunos de los escritos, a punto de llorar con otros y pensando en otras ocasiones qué tantas cosas sin importancia puedo meter en el corto espacio de unos cientos de palabras.  Imaginé estar reunido con ustedes y estar hablando los artículos en lugar de escribiéndolos…  ¿Ya adivinan hacia dónde voy?  ¡Pues nadie se calaría todos estos cuentos sino un amigo!  Así que desde este pequeño espacio – unas 19 pulgadas medidas en diagonal – les doy las gracias y les envío un abrazo emotivo.

Ahora… A lo que iba.

1228591897149_f Hay ciertos momentos en la vida en los que sentimos que las fuerzas nos abandonan, que todo resulta inútil y que cualquier esfuerzo que hagamos en pro de un sueño será total y absolutamente en vano.  Puede ser que se cayeron unos planes que parecían magníficos, o quizás que conocimos a alguien y nos enamoramos sol@s, tal vez es que se nos cayó la imagen que teníamos de alguien o que por más que nos preparamos para un examen o una presentación, llegado el momento, no salió como esperábamos.

ayuda Cualquiera que sea el caso, sin importar lo dura que parezca la situación, debemos estar conscientes de que el ser humano es el organismo más adaptable de este planeta.  Físicamente el cuerpo se adapta con rapidez a los cambios que se le presentan sino que además tenemos algo más poderoso.  El alma, esa fuerza de voluntad que ha hecho que escuchemos historias increíbles de actos heroicos que hubieran sido imposibles de realizar sólo con fuerza bruta.

En fin, a continuación les presento seis palabras que considero importantísimas para la vida:

Nick Vujicic - Surfing 02 Vive, en toda la extensión de la palabra, respira cada bocanada de aire, ve los colores con intensidad, disfruta de la risa de un niño, abraza a cada persona que quieras, no dejes que los obstáculos te impidan soñar y hacer.  No dejes que las adversidades te venzan.  Vive y transita por el mundo convencido de que cada cosa que pasa está allí para que aprendas algo, ser quien eres y sobreponerte a los obstáculos es justamente lo que te llevará a ser esa persona única e irrepetible.  Vive como si fueras a morir mañana.

girl-learn Aprende, porque el conocimiento no ocupa espacio y estoy convencido de que estamos en este mundo con el único fin de aprender, aprender y aprender.  Aprendemos a hablar, a caminar, a reír, a llorar, a nadar, a contar, a sumar, a restar, a tener ilusiones, a reconocer un engaño, a engañar, a perdonar, a pedir perdón, a golpear, a acariciar…  Aprende como si fueras a vivir para siempre.

smiley Sonríe, porque una sonrisa es el primer gesto de ternura, dice que estás feliz y al sonreír, compartes algo de tu felicidad con los demás.  De hecho, el efecto de la sonrisa es tan poderoso que el símbolo del Smiley hizo que el humor de todos los empleados de una compañía mejorara notablemente después de escasas semanas de estar usando el broche.  Entonces, por qué ponernos tacaños con tan buen regalo, si al final ¡no nos cuesta nada!.  Sonríe como si jamás hubieras llorado.

SingStar-Pop-Hits-2 Canta, en la ducha, en el medio de la calle, en tu trabajo, en tu casa, en el oído de la persona que amas. ¡Canta! Porque la música exalta el alma, alegra el espíritu y nos hace más libres y seguros de nosotros mismos.  Canta en voz baja o en voz alta o tararea o balbucea… No me importa…  Sólo canta como si nadie te estuviera escuchando.

wtf29082009 Baila, mueve el esqueleto, no importa si sabes o no.  Muévete sin preocuparte de cómo te ves, porque mientras tú lo disfrutes, va a valer la pena.  Bailar te pone en contacto con el idioma universal que es la música.  Bailar es un placer, aprende a disfrutarlo.  Cuando bailas, te liberas, es como si tuvieras un disfraz.  Mucha gente necesita alcohol para desinhibirse, pero si aprendes a disfrutar del baile por el baile, serás tú mismo siempre y no sólo bailarás, sino que harás muchas otras cosas con más libertad.   Baila como si nadie te estuviera mirando.

the_hug_tshirt_494745 Ama, sin importar cuántas desilusiones te hayas llevado, sin importar las incontables noches en vela, llorando o sólo pensando, sin importar que la última persona te haya botado porque eres demasiado buen@, sin importar que parezca que no naciste para el amor, porque todos nacimos del amor y vivimos rodeados de él sin darnos cuenta.  Familia, amig@s, parejas y otras relaciones se basan en el amor, en muchos tipos de amor.  Así que no esperes que la soledad sea buena compañera, aunque a veces necesitemos un poco de ella.  Ama como si nunca te hubieran herido.

I_Love_You_by_xXBeastOfBloodXx

Palabras de Sabiduría:

Vive como si fueras a morir mañana
Aprende como si fueras a vivir para siempre
Sonríe como si jamás hubieras llorado
Canta como si nadie te escuchara
Baila como si nadie te estuviera mirando
y Ama como si jamás te hubieran herido

Varios Autores

domingo, 18 de abril de 2010

Baila como si nadie te estuviera mirando

Hmmm…  ¡Veo que están de vuelta!  ¡Que maravillosa sensación!  Hace poco me preguntaron qué me motivaba a escribir y la respuesta fue tan inmediata, espontánea e instintiva que hasta a mí me sorprendió: Simplemente que alguien lo lea y le guste…  o no.  Siempre y cuando lo haga reflexionar, pensar en un tema… Tendré un motivo para seguir escribiendo.

Hay cosas que creemos no saber explicar.  En realidad, el asunto es que no es lo mismo mandar un abrazo por escrito que abrazar.  Ni soplar un beso que darlo.  No es lo mismo escribir caricias que darlas o recibirlas, sin embargo las palabras están llenas de posibilidades y gracias a ustedes, mis muy estimados compañeros de letras y monitor, es que hoy escribo una vez más.  En este caso quiero darles una reflexión de alguien más – un anónimo hasta donde sé – que comparte ciertamente muchos de mis puntos de vista.  Esos fragmentos que yo he mencionado o que han sido tema de un artículo completo estarán resaltados para que los recuerden o puedan ir al artículo en cuestión.

El escrito lleva por título, el mismo nombre de este artículo:
wtf-dance Baila como si nadie te estuviera mirando

Nos convencemos a nosotros mismos de que la vida será mejor después...

Después de terminar la carrera, después de conseguir trabajo, después de casarnos, después de tener un hijo, y entonces después de tener otro.

Luego nos sentimos frustrados porque nuestros hijos no son lo suficientemente grandes, y pensamos que seremos más felices cuando crezcan y dejen de ser niños, después nos desesperamos porque son adolescentes, difíciles de tratar. Pensamos: Seremos más felices cuando salgan de esa etapa.

Luego decimos que nuestra vida será completa cuando a nuestro esposo o esposa le vaya mejor, cuando tengamos un mejor coche, cuando nos podamos ir de vacaciones, cuando consigamos el ascenso, cuando nos retiremos.

La verdad es que no hay mejor momento para ser feliz que ahora mismo. Si no es ahora ¿cuándo? La vida siempre estará llena de luegos, de restos. Es mejor admitirlo y decidir ser felices ahora de todas formas. No hay luego, ni un camino para la felicidad, la felicidad es el camino y es ahora. Atesora cada momento que vives, y atesóralo más porque lo compartiste con alguien especial; tan especial que lo llevas en tu corazón y recuerda que el tiempo no espera por nadie.

Así que deja de esperar hasta que termines la universidad, hasta que te enamores, hasta que encuentres trabajo, hasta que te cases, hasta que tengas hijos, hasta que se vayan de casa, hasta que te divorcies, hasta el viernes por la noche o hasta el domingo por la mañana, hasta la primavera, el verano, el otoño o el invierno, o hasta que te mueras, para decidir que no hay mejor momento que justamente éste para ser feliz.

La felicidad es un trayecto, no un destino.

Trabaja como si no necesitaras dinero, ama como si nunca te hubiesen herido, y baila como si nadie te estuviera viendo.

Ahora para terminar la cosa de manera más realista…  Por favor, por lo que más quieran y a fin de que la humanidad no se extinga, bailen como si nadie los estuviera viendo, no como si nadie más existiera.  Los resultados pueden ser desastrosos.

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Palabras de sabiduría:

La vida es lo que te sucede
mientras estás ocupado haciendo otros planes

John Lennon

* NOTA * 
¡A tod@s mis lectoræs muchísimas gracias!  Esta madrugada recibí un correo indicando que gracias a los votos de muchos de ustedes, este blog se encontrará en la portada de The House of Blogs durante las próximas 24 horas.  ¡Muchas muchas gracias!  Y que sus buenos pensamientos sigan guiando mis manos para escribir algo más en este espacio que, de más está decirlo, me encanta compartir con ustedes.
* FIN DE LA NOTA *