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miércoles, 9 de marzo de 2011

Huellas en la arena

Una de las historias más bellas que alguna vez haya leído.  Me vino a la mente hoy porque siento que alguien muy cercano a mí necesita pasear sus ojos por estas líneas.  Para ti, mi querida…  ¡tú!  Para ti, que necesitas saberlo.  Te dejo estas dulces palabras que hablan de muchas cosas en muy pocas líneas.  Ten paciencia y confía en el hecho de que justo ahora, estás en los brazos de Cristo, Él te levanta y te ayuda en este momento inquietante y de tanto desasosiego para ti.

Huellas en la arena

Una noche tuve un sueño... soñé que estaba caminando por la playa con el Señor y, a través del cielo, pasaban escenas de mi vida.

ky144096Por cada escena que pasaba, percibí que quedaban dos pares de pisadas en la arena: unas eran las mías y las otras del Señor.

Cuando la última escena pasó delante nuestro, miré hacia atrás, hacia las pisadas en la arena y noté que muchas veces en el camino de mi vida quedaban sólo un par de pisadas en la arena.

AX2PHH Noté también que eso sucedía en los momentos más difíciles de mi vida. Eso realmente me perturbó y pregunté entonces al Señor: "Señor, Tu me dijiste, cuando resolví seguirte, que andarías conmigo, a lo largo del camino, pero durante los peores momentos de mi vida, había en la arena sólo un par de pisadas. No comprendo porque Tu me dejaste en las horas en que yo más te necesitaba".

Te lleva en Sus brazos Entonces, El, clavando en mi su mirada infinita me contestó: "Mi querido hijo. Yo te he amado y jamás te abandonaría en los momentos más difíciles. Cuando viste en la arena sólo un par de pisadas fue justamente allí donde te cargué en mis brazos".

Por último quiero recordarte que el tiempo de Dios es perfecto y citar palabras que precisamente leí de ti.

Palabras de Sabiduría:

La Voluntad de Dios no te
llevará donde la Gracia de Dios no te proteja.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Despedidas… Y la última de ellas

Saludos a tod@s quienes tengan a bien pasearse por estas líneas, pues definitivamente es un placer sentir que de alguna forma puede ser que, sin habernos visto nunca, mi paso por este mundo dejará una huella en tod@s ustedes.  Dios quiera que así sea, y que sea para bien.

RIP Este año ha estado lleno de despedidas…  Unas más contundentes que otras, desde luego.  Patrick Swayze (¿quién no lo recuerda de la película Ghost?), Farrah Faucet (protagonista nada más y nada menos que de la serie original Los Ángeles de Charlie), Michael Jackson (siempre el Rey del Pop).

Más íntimamente diría que en mi vida han habido algunas despedidas que me han marcado de una forma u otra.  Momentos que han causado un quiebre “antes de…” y “después de…”.  Algunas han sido despedidas por convicción, otras han sido forzosas y fuera de mi control.

2-13-04 sad goodbyeY aunque puedo decir que tengo una visión de la vida bastante más práctica (o si se quiere pragmática) que los demás, no significa que no me duela tener que despedirme…  Sin embargo, creo firmemente en que cualquier despedida es, en el peor de los casos, temporal.

Cuando alguien se va de viaje, nos despedimos y, en la mayoría de los casos, lloramos… Nos entristecemos porque sentimos una pérdida…  Y es que así es como nos han enseñado a sentir las despedidas, ¿de qué otra forma podríamos verlas entonces?

La muerte, como despedida que es, no es excepción.  Y desde casi cualquier punto de vista espiritual va a tender a ser una mejora en la situación de la otra persona…  Sin embargo, lloramos, nos frustramos y hasta nos peleamos con una entidad superior (llámese Dios, Buda, Dalai-Lama o como sea que lo llames), la naturaleza, la justicia y cualquier otra cosa o persona que se nos atraviese porque sabemos que vamos a extrañar a quien de una u otra forma se aleja.

so_hard_to_say_goodbye[1]1Y es que si lo vemos en profundidad, descubriremos que esos sentimientos negativos no son causados en sí por la partida del otro ser, sino por nuestro egoísmo (visto como esa parte de uno que busca satisfacer las necesidades propias por encima de las de los demás), que se da cuenta que no podrá seguir satisfaciendo la necesidad de tener a esa persona a su lado.

Como yo lo veo, cuando una persona (o, mejor dicho, un cuerpo) muere, la persona (el alma) asciende (considerando ciertas creencias).  Veamos 2 puntos de vista bastante comunes…

sm_stairway_to_heaven El Cielo:  si cuando la persona muere, va al Cielo, donde no hay dolores ni enfermedades y todos viven felices por siempre en un ambiente de amor sin igual en El Paraíso original…  ¿Por qué debería entristecernos que un ser amado vaya a tal sitio?

reincarnation La Reencarnación: si, por otro lado, creemos en la reencarnación y de algún modo pensamos que el ser amado aprendió algo durante su paso por este ciclo, entonces quiere decir que va a comenzar una nueva vida con nuevos aprendizajes y un estado de conciencia más elevado… ¿Deberíamos llorar y sentir frustración por la ascención de una persona a la que decimos amar?

En ambos casos, para mí, la respuesta es un contundente NO.  Sin embargo hay situaciones que pueden acrecentar estos sentimientos encontrados y hacer que los generados por miedo, odio y frustración se manifiesten con más frecuencia.

Cuando no estamos plenamente tranquilos con el último encuentro que tuvimos con quien se ha ido, la angustia, las culpas y el remordimiento pueden hacer presa de nosotros y por esta razón digo aquí y ahora que perder energías y tiempo en pelear y sentir rencor es totalmente inútil, cuando de seres amados se trata, debemos simplemente querer, conversar y negociar…  Cualquier tipo de sentimiento negativo, sólo consumirá tiempo para quererse.

La frase del día:

¡Si nuestra amistad depende de cosas como el espacio y el tiempo, entonces, cuando por fin superemos el espacio y el tiempo, habremos destruido nuestra propia hermandad!

Pero supera el espacio, y nos quedará sólo un Aquí.

Supera el tiempo, y nos quedará sólo un Ahora.

Y entre el Aquí y el Ahora, ¿no crees que podremos volver a vernos un par de veces?

Juan Salvador Gaviota – Richard Bach

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Hasta pronto mi dulce Rebeca

Hace apenas un rato que te fuiste…  Apenas te conocí una fracción de tu vida, apenas unos años, ¡pero que años!  Me diste sonrisas, muchas sonrisas, mi viejita…  Me diste sustos, me diste cobijo y me diste una nueva rama de familia.  Me diste abrazos y besos, tiernos como la más dulce de las abuelitas…  Gracias por estos años, gracias por entrar en mi vida y dejar huella, porque gracias a ti, aprendí varias cosas.

Confiaste en mí como un niño confía en sus padres, porque cada vez te parecías más a una niña.  Pasamos por buenas y malas, por mejores y peores…  Te subí y bajé en brazos, porque confiabas en mí para llevarte.  Y te llevé del brazo cada vez que salimos a pasear, porque te sentías segura tomada de mi mano.

Rebeca, hoy comenzaste un nuevo viaje, por mejores caminos, por una vida libre de todas las lecciones que aprendiste en esta.  Siento tu partida, no por ti, porque sé que estás mejor…  Lo siento por mi, porque no voy a poder darte otro abrazo…  La última vez que te vi, te di un abrazo y un beso que casi fueron de despedida…  Y aunque te dije lo mucho que te quería, deseo hacerlo por última vez porque estoy seguro de que lo leerás…  Te quiero muchísimo mi viejita…  Vuela alto y continúa aprendiendo…

Ya este año, se han ido dos mis seres queridos…  Así como le pedí a mi tía Fiore que cuidara a sus hijos, niet@s y esposo, te pido a ti, mi Rebe, que hagas lo propio…  Sabes que mis 2 Rs aun necesitan de tu guía y apoyo…  Y aun más de tu consuelo…  Usa tus alas de ángel para cubrirlas, protegerlas y brindarles tu calor…

Enséñales a ver más allá de lo que los ojos perciben y dales tanta alegría como sea posible…  Cuida a tus hijas y niet@s también…  Y, si tienes un tiempito libre con ese gentío, échame una manito de vez en cuando…

Gracias de nuevo por todo tu amor, gracias por tus sonrisas y por tus detalles…  Y Feliz Viaje!!!

Hasta luego, viejita…  Nos vemos al rato!

viernes, 18 de septiembre de 2009

No se destruye, se transforma

Científicamente hablando, la energía no se destruye.  Sólo se transforma.  Espiritualmente hablando, hay muchas opiniones, muchas discusiones y muchos más hechos que apoyan un lado y otro.
Particularmente y en cuestiones del amor, ésta premisa es más cierta que en cualquiera de los contextos en donde se quiera analizar.  Los sentimientos, esa energía que tan intangible se manifiesta…  Que tan invisible se ve en los ojos que quienes lo poseen…  Son ellos quienes más movimiento experimentan a través de nuestra vida.  Admiración que termina en decepción.  Cariño que se vuelve amistad, amistad que (de pronto) se vuelve amor…  Y hasta amor que se vuelve odio…

Muchas son las transformaciones de esa energía tan única que es el amor en todas sus expresiones.  ¿Quién no las ha sentido?  Y hay que ver cómo nos mueven internamente, cómo nos desenfocan el mundo en el tiempo que tarda un suspiro…  En un abrir y cerrar de ojos estamos sumidos en un mar de lágrimas o volando entre las nubes…

Cuando un cambio así ocurre, no es inmediato…  De hecho poco nos afecta mientras nos negamos a ver hacia nuestro corazón…  Pero en el momento en el cual decidimos escuchar las quejas del alma y aceptar como un hecho uno de estos cambios…  El mundo se deforma, dormimos menos… o dormimos más… Nos sentimos tocando el cielo… O en las puertas del purgatorio, con una culpa inmensa…  O sentimos ambas cosas.

Cuán fácil es ser feliz, pero cuán difícil puede ser decidir serlo…  Y que engañoso puede ser el camino hacia esa felicidad.  Sin embargo, con convicción, visión y tiempo para pensar, podemos transitar el camino para llegar a la dicha que tanto deseamos.

Palabras de sabiduría:

No es lo mismo conocer el camino,
que pasar a través de él

Anónimo

El camino a la felicidad está allí…  Sólo debemos caminar a través de él, porque de hecho, la felicidad no es un destino, sino justamente un trayecto.

lunes, 17 de agosto de 2009

Un ciclo interminable

Hace apenas un par de días, sufrimos una pérdida tan inesperada como irremplazable en la familia. Mi tía Fiorella Martínez de Moreno se despidió de esta vida (sólo de esta) acompañada de buena parte de su familia, quienes nos encontrábamos al tanto de la situación de salud delicada por la cual atravesaba y rezábamos por el mejor desenlace de la misma.

Lo que me obligó a pensar de esta situación fue, precisamente, ella misma. Hubo opiniones encontradas, seguramente influenciadas profundamente por las vivencias de cada uno de nosotros. Una profunda desazón hirió a la gran mayoría, un profundo sentimiento de vacío, acompañado de injusticia y una total impotencia ante las circunstancias que algunos llaman destino, otros le dicen obra de Dios y algunos simplemente cosas que pasan.

Muchas emociones se encontraron. La tristeza, la rabia, la impotencia, la preocupación, la alegría, el descanso, la fe... El amor! Y es que en tan sólo un fin de semana, nos reencontramos tantos familiares que no nos veíamos hacía años, y es que hasta despidiéndose de nosotros, mi tía Fiorella, tan única y amorosa como siempre, nos reunió una vez más... Igual que hace unos 20 años lo hiciera para celebrar una fiesta por el cumpleaños de uno de sus hijos, sobrinos, hermanos, primos, etc. Hasta en el último momento, su sóla presencia (y ausencia) hizo que nos uniéramos de nuevo, como el agua, gotas que se cohesionan para formar algo más fuerte... Así mismo, cada uno de nosotros acudió a este llamado y nos convertimos en algo naturalmente poderoso e inquebrantable... La familia.

Es entonces ahora cuando debemos estar más que claros, que si a nuestro lado (físicamente) mi tía Fiore nos unió, ahora que está siempre cuidándonos, protegiéndonos y guiándonos (porque no puede ser otra manera) la familia es el apoyo y la razón para sentir una inmensa alegría de tenernos los unos a los otros.

Y quiero explicar bien que en este ciclo interminable de la vida (y la muerte) lo que tenemos que notar es la cantidad de alegrías que nos brindó Fiore y no las tristezas, si acaso hubo alguna. Porque la tristeza de no tenerla al lado, no la genera ella, sino nuestro propio egoismo que no quiere renunciar a tan sublime presencia generadora de bondad, felicidad y dicha.

Desde este pequeño rincón, minúsculo en la inmensidad de internet como un grano de arena en una playa, quiero pedirte tiíta amada que veles por todos los que te queremos (y no lo digo en pasado porque mientras tu recuerdo esté en mí, te seguiré amando igual que la primera o la última vez que nos vimos). Quiero pedirte que, sobre todo, cuides a mi tío Conrado y a Juanqui y Conra, que me consta lo mucho que te extrañan.

Si eres ahora un ángel, como bien te lo mereces, agita tus alas fuertemente a su lado, para que sientan el frescor de tu amor. Y si estás naciendo a una nueva etapa, espéralos y guíalos entonces para que aprendan aún más que ahora.

Hasta luego, mi tía Fiore. Que para un mundo de millones de años, 20, 30 o 50 no son más que un ratico... Así que en un ratico nos vemos.

Tu sobrino... Tu huesito. El Flaco.